LinkedIn, la red social profesional de Microsoft, ha sido acusada de ejecutar un mecanismo que revisa silenciosamente los navegadores y dispositivos de sus usuarios sin que ellos lo sepan. Esta práctica, conocida como BrowserGate, ha generado preocupación sobre la privacidad y la transparencia de la plataforma.
Lo más preocupante es que todo ello se realizaría en segundo plano, sin ventanas emergentes de consentimiento, sin indicación en la política de privacidad y sin una explicación clara al usuario.
El script no solo echa un ojo a las características técnicas, sino que escanea extensiones que pueden revelar creencias religiosas, preferencias políticas o condiciones de salud, detecta herramientas de búsqueda de empleo y busca software de proveedores competidores, como Apollo, Lusha o ZoomInfo.
Una práctica difícilmente justificable ante el RGPD
Desde la filial de Microsoft se han justificado afirmando que este sistema es usado para proteger la plataforma y detectar extensiones o tráfico que violen sus términos de servicio (como scraping o bots).
No obstante, esta práctica de LinkedIn podría contravenir el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR). La regulación europea supone que cualquier procesamiento de datos personales sensibles (por ejemplo, creencias, preferencias, salud) requiere consentimiento expreso e informado o una base legal clara.
Por otro lado, si realmente la red social profesional está usando su sistema de escaneo para identificar y penalizar herramientas competidoras o su uso esto podría contravenir principios de competencia justa exigidos por la Ley de Mercados Digitales (DMA) si se prueba que estos datos se utilizan en su perjuicio.

















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