Quizá no sea omnipotencia, pero se le parece mucho. Los bots automatizados ya son capaces de escanear más de 36.000 vulnerabilidades por segundo para atacar a las empresas. Un reciente estudio, 2026 Cyber Protect Report, realizado por SonicWall, explica que los bots recorren internet con el objetivo de detectar fallos de seguridad en páginas web, aplicaciones y sistemas corporativos.
Otra investigación, Bad Bot 2026, llevada a cabo por Thales, identifica tres cambios importantes en el funcionamiento del tráfico de internet: el predominio de la actividad automatizada sobre la interacción humana, la aparición de los agentes de IA como una nueva categoría de tráfico y la rápida expansión de ataques dirigidos a interfaces de programación de aplicaciones (APIs) y sistemas de identidad como base de los negocios digitales. El estudio de Thales eleva al 53% el tráfico global de internet que ya no es humano.
Conciencia del riesgo
Pequeñas y grandes empresas están tomando conciencia de este riesgo. ¿Pero existe el mismo peligro para la defensa y las estructuras críticas? Martín Trullás, director de Soluciones Avanzadas de Ingram Micro España, señala a Escudo Digital que “aunque el impacto potencial es mucho mayor que en una empresa convencional, el modus operandi de actuación es muy parecido”. “Y no se busca lo mismo: el daño reputacional o parar sistemas de salud o comunicaciones aparecen entre sus objetivos. Esto obliga a que disponer de muchas más capas de seguridad”, añade.
Para hacer frente a la plaga de bots automatizados no vale con una medida, conviene integrar varias defensas, aclara: “Filtrado de IP, bloqueo de rangos de centro de datos, monitorización de cambios de comportamiento y anomalías, gestión de identidades y credenciales”.
Las fórmulas son parecidas, aunque dependen en gran medida de la criticidad del sector, donde se aplican políticas más restrictivas por tener más posibilidades de intrusión. La inversión que debe realizarse va en función del tamaño de la organización. “Se trata de adecuar la política de la compañía al tipo de ataque que se está esperando, con un modelo predictivo que anticipe las amenazas”, sostiene Trullás.
¿Pueden ser las pymes la principal diana de los cibermalos? Según Trullás, “el mayor peligro que existe ahora mismo sobre cualquier empresa es el propio usuario si carece de herramientas de concienciación y formación. Se trata del punto más débil de la cadena”. Advierte el experto, no obstante, de que el vector de entrada más conocido sigue siendo el phishing. Y el ransomware, una de las principales amenazas para todo tipo de empresas.
Las últimas soluciones en ciberseguridad pasan por trabajar en plataforma para dar una respuesta completa. “El foco está en la gestión de identidades”, subraya.

















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