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El partido alemán Die Linke, víctima de un ataque de ransomware

Alemania vuelve a estar en el punto de mira de los ciberdelincuentes rusos. En esta ocasión la conocida banda de ransomware Qilin ha llevado a cabo un ciberataque contra el partido político alemán Die Linke

Inicialmente se informó de un problema de seguridad sin detallar la pérdida de datos, pero en los días siguientes quedó claro que la intrusión no se había limitado a la interrupción de servicios.

El partido germano ha reconocido que los atacantes lograron exfiltrar información interna de la organización y datos personales de algunos empleados en la sede central, aunque subrayó que la base de datos de miembros no fue accedida ni comprometida. 

La dirección de Die Linke ha calificado el ataque como un ejemplo de lo que algunos expertos consideran una forma de ‘guerra híbrida’: un golpe digital que, además de buscar un beneficio económico, podría intentar afectar a estructuras políticas y cifrar datos estratégicos internos.

La formación política ha presentado una denuncia formal ante las autoridades alemanas, y está trabajando con especialistas en seguridad informática y las fuerzas de investigación para restaurar sistemas, evaluar el alcance de la filtración y fortalecer su ciberseguridad.

Los últimos datos extraídos de la web oficial del partido señalan que este cuenta con más de 123.000 socios, con la mayoría de ellos en la región de Nordhein-Westfalen (cerca de 23.000) y Berlín (17.000). 

Quién es Qilin

Por su parte, Qilin es uno de los grupos de ransomware más activos y agresivos, operando bajo un modelo de ransomware as a service y vínculos con Rusia y países de la órbita postsoviética. Llevan activos desde 2022, haciéndose llamar ‘Agenda’ en sus orígenes. 

Solo en 2025 la banda reclamó más de 700 ataques. En el tercer trimestre habrían impactado en más de 400 organizaciones, según algunos informes. Hasta ese ejercicio el grupo había sido vinculado a cientos de incidentes en más de 60 países. 

Entre sus objetivos más frecuentes, hay compañías del sector sanitario, fabricantes, empresas tecnológicas y de servicios, gobiernos y entidades públicas locales, compañías de educación y organizaciones sin ánimo de lucro. Entre los países más impactados están EE.UU., Francia, Canadá, Corea del Sur y España. 

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